miércoles, 12 de diciembre de 2007

Va para ti... Lorena.

PEQUEÑA DEL AMOR, tu no lo sabes,
Tú no puedes saberlo todavía,
No me conmueve tu voz
Ni el ángel de tu boca fría,
Ni tu reacciones de sándalo
En que perfumas y expiras,
Ni tu mirada de virgen
Crucificada y ardida.
No me conmueve tu angustia
Tan bien dicha,
ni tu sollozar callado
y sin salida.
No me conmueven tus gestos
De melancolía,
Ni tu anhelar, ni tu espera,
Ni la herida
De que me hablas afligida.
Me conmueves toda tú
Representando tu vida
Con esa pasión tan torpe
Y tan limpia,
Como el que quiere matarse
Para contar: soy suicida.
Hoja que apenas se mueve
Ya se siente desprendida:
Voy a seguirte queriendo
Todo el día.
J. SABINES.

lunes, 10 de diciembre de 2007

PASA EL LUNES y pasa el martes

Y pasa el miércoles y el jueves y el viernes
y el sábado y el domingo,
Y otra ves el lunes y el martes
Y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere
Dormir,
La estúpida gota del tiempo cayendo sobre el corazón
Aturdido,
La vida pasando como estas palabras:
Lunes, martes, miércoles,
Enero, febrero, diciembre, otro otoño, otra vida.
La vida yéndose sin sentido, entre la borrachera y la
Conciencia,
Entre la lujuria y el remordimiento y el cansancio.
Encontrarse, de pronto, con las manos vacías,
Con el corazón vació,
Con la memoria como una ventana hacia la oscuridad,
Y preguntarse: ¿qué hice?, ¿qué fui?, ¿en donde estuve?
Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?
Nadie puede vivir de cara a la verdad
Sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos.
Porque la verdad es que somos débiles y miserables,
Y necesitamos amar, ampararnos, esperar, creer y afirmar
No podemos vivir a la intemperie
En el solo minuto que nos es dado.
¡Qué hermosa palabra “Dios”, larga
y útil al miedo, salvadora!
Aprendamos a cerrar los labios del corazón
Cuando quiera decirla,
Y enseñémosle a vivir en su sangre,
A revolcarse en su sangre limitada.
No hay más que esta ternura que siento hacia ti,
Engañado,
Porque algún día vas a abrir los ojos
Y mirarás tus ojos cerrados para siempre.
No hay más que esta ternura de mí mismo
Que estoy abierto como un árbol,
Plantado como un árbol, recorriéndolo todo.
He aquí la verdad: hacer las máscaras,
Recitar las voces, elaborar los sueños.
Ponerse el rostro del enamorado,
La cara del que sufre,
la faz del que sonríe,
el día lunes, y el martes, y el mes de marzo
y el año de la solidaridad humana,
y comer a las horas lo mejor que se pueda,
y dormir y ayunar,
y seguirse entrenando ocultamente para el evento final
del que no habrá testigos.

J. SABINES.

lunes, 3 de diciembre de 2007

"¿Quieres que te obedezca?

,¿Lo deseas? dime que no sabrias que hacer si lo hago, que te matas, que es lo único que quieres en este mundo, que te obedezca, dime que siga tu no y tu sí, cuando a ti se te antoje, dime que quieres que llueva esta noche y yo voy a buscar la lluvia, te la traigo, y si quieres me mojas con ella, que al fin es tuya y para eso la busqué, dime que te obedezca, o si no me pegas"

Tiempo perdido

Tan flaca es mi alegría,
Que me pongo en camino y lejos voy
A buscar en otras comarcas mi solaz.
Pound.

Borradores

Es todo
Ni un saludo ocasional,
ni una mirada rencorosa,
ni un estornudo al mirar el sol.
ni el como te va,
absolutamente nada...
ni siquiera el comentario
de algún perdido.
Solo las palabras que en esta espera fluyen
Y el deseo de encontrarla, nunca jamás.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Disección del aburrimiento

Cuando estoy aburrida como pistaches (Falso). Cuando estoy aburrida, camino (Falso). Cuando estoy aburrida, me pregunto si el aburrimiento existe: Falso. Cuando uno está aburrido, no puede hacer nada, ni siquiera saber que está aburrido.
Quizá todo se reduce a un asunto semántico, a definir objetivamente lo que es el aburrimiento. Pero, ¿Es definible objetivamente un estado de ánimo que alguien padece? El mismo diccionario parece confundirse al incluir entre las acepciones del aburrimiento el término repugnancia. Hastío y tedio parecen remitir sin tropiezos a lo que uno siente que es el aburrimiento; no así asco; no así repugnancia.
El aburrimiento es un estado de ánimo pasivo; hunde a quien lo sufre en la inactividad y prácticamente en la insensibilidad y la inconsistencia. Salvo porque respira, el aburrido podría estar muerto. Al aburrido no le interesa nada; nada lo mueve, ni para bien ni para mal. El que hace algo atroz y se justifica alegando que quería romper el aburrimiento, no estaba aburrido, ¿Estaría enfadado?.
Le han llamado melancolía, depresión, tedio, hastío. Fatiga; agotamiento.
Diría que el aburrimiento querría desear, pero no lo logra. O quizá quiere hacer algo e incluso sabe qué: pero no sabe hacerlo. No acumula suficiente energía para poner en marcha su voluntad.
Fastidio, impedimento.
El aburrimiento ataca a cualquiera.
Acaba con todos los impulsos de su víctima; en última instancia, incluyendo el de respirar. Hay algo que un aburrido sí puede hacer, y es suicidarse, pero solamente por asfixia o, con todavía menos esfuerzo, por inanición.
Alguien que no piensa, ¿Puede aburrirse?¿Basta con sentirse aburrido para saber que uno es un ser pensante? Pero el aburrido no puede hacer nada; ni siquiera saber que está aburrido.
Falta de capacidad de concentración, de memoria. No puedes leer, no puedes ver una película, ni ver una obra de teatro. Te molesta tanto el sonido que no puedes oír un concieto. ¿Te imaginas a alguien susceptible de aburrirse en París? Pues lo hubo: Fue un gran poeta. Baudelaire, el aburrido por excelencia. Pero, ¿era aburrimiento de París lo que padecía, si pudo escribir su Spleen de París?
La fantástica Gertrude Stein sostenía que se necesitaba no hacer nada para ser genio. ¿Es lo mismo que se necesita estar aburrido para hacer algo extraordinario? No hubo un instante en la vida de Picasso en que no hiciera nada: Sin embargo, Picasso fue genio. Pero éstas son las consideraciones de siempre.
Hubo un tiempo en que yo rechazaba la existencia del aburrimiento, en especial en la vida de los seres pensantes. Pero no tomaba en cuenta que quien padece aburrimiento se encuentra imposibilitado incluso de soñar. Gritar, “El aburrimiento ha muerto”, denotaba exceso de energía y abuso de inocencia. O ausencia de aburrimiento.
Otro alarde de juventud era no salir de la casa sin un libro, sin un lápiz, sin un cuaderno, no tanto para no aburrirse, pues el aburrimiento había muerto, como para no perder el tiempo.
Pero se necesita no hacer nada para hacer algo extraordinario. Entonces, hay que descuidarse y salir ala calle sin libro ni cuaderno. Abordas un autobús y oyes conversaciones en un lenguaje que al principio te parece extranjero, el vocabulario, los giros; habías dejado de entender la vida diaria. Ves a una jovencita leyendo un libro grueso; gira hacia un lado para que otro pasajero ocupe el asiento vació a su derecha, pero la molestia, el movimiento, no la hacen despegar los ojos de la página que lee. Lee. Ni siquiera usa anteojos, y el tamaño de la letra es muy reducido. Ella está interesada en su lectura; tanto así que los diálogos a su alrededor, ordinarios, cruzados, no la distraen. Es una lectura feliz; es una joven sana que no padece ningún grado de aburrimiento.
Vas a hacer un tramite a una oficina de gobierno. Y no llevas contigo un libro para no aburrirte mientras esperas. La señora a tu izquierda, que ha estado platicando con el anciano a su izquierda, después de comunicarte a ti lo que él le confío a ella, y después de hacer en voz alta sus propias reflexiones respecto al tiempo que se gasta en los trámites que hay que hacer en las oficinas de gobierno, suspira y se despide.
“Tengo hambre”, ríe. Te desea suerte en la celeridad con que se resuelva tu asunto. Te dice, “A mí me atendieron de inmediato; me quedé aquí sólo por el gusto”, y se va, gorda, renca, contenta.
BÁRBARA JACOBS.

¡Avanti! (frag.)


¡Avanti!
Si te vencen diez veces, te levantas,
Otras diez, otras cien, otras quinientas,
No han de ser tus caídas tan violentas,
¡Ni tampoco, por ley, han de ser tantas!
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!
No te sientas vencido ni aun vencido,
No te sientas esclavo ni aun esclavo,
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
¡Y acomete feroz, ya malherido!
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo,
No la cobarde intrepidez del pavo,
Que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios, que nunca llora,
O como Lucifer, que nunca reza;
O como el robledal, cuya grandeza
Precisa del agua y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
ALMAFUERTE.