martes, 13 de noviembre de 2007

EL CRIMEN PERFECTO

sería un suicidio con apariencias de crimen.
(meterme un balazo por la espalda
un día de éstos.)
J. Sabines

¡QUE RISUEÑO CONTACTO

el de tus ojos!
¡ligeros como palomas asustadas ala orilla del agua!
¡Qué rapido contacto el de tus ojos
con mi mirada!

¿Quién eres tú? ¡Que importa!
A pesar de ti misma,
hay en tus ojos una breve palabra
enigmática.
No quiero saberla. Me gustas
mirándome de lado, escondida, asustada.
Así puedo pensar que huyes de algo,
de mi o de ti, de nada,...
de las tentaciones que persiguen
a la mujer casada.
J. Sabines

CARRETÓN DE LA BASURA:

llévame temprano,
no muy tarde, no nunca.
J. Sabines

LLEGARA

Llegara, en cualquier momento
y se posara sobre la mano de la muerte
y esperara la hora de la resurección de su alma;
cuando los tiempos presentes,
se hayan vuelto leyenda, y la leyenda
sea un mito...
y el mito sea un sueño
del que no habremos de despertar

HACE YA TIEMPO

Hace ya tiempo he caminado solo
meditando las calles y las cosas,
el vaivén de la lluvia y las tinieblas.
Hace ya tiempo, deshojé los nardos.
Hace ya tiempo, carrusel del viento.
Hace ya tiempo que olvídé las formas
y el dulce encanto de sentirse amado.
Hace ya tiempo,pregonero aldeano,
que este deseo se me quedó en las manos.
Hace ya tiempo... hace ya tiempo...

TE QUIERO PORQUE TIENES LAS PARTES DE LA MUJER EN EL LUGAR PRECISO

y estás completa, no te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra
colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me vez,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy una mancha, un punto en la pared, alguna raya
que tus ojos, sin ti, se quedan viendo.
Quizás me reconoces.
Como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste,
pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar; en dónde, a qué deshora
me dirás que te amo? esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
recoge mi cabeza, guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.
J. Sabines

lunes, 10 de septiembre de 2007

han pasado diez minutos

00:10 de la mañana
han pasado diez minutos ya
del suicidio del día que nos dejó
solo han pasado diez minutos
y el teléfono ha sonado
¿quien habrá sido?
¡¿porque?! en el momento que descolgué la bocina
ya sonaba ese tono tan peculiar
de una linea ocupada...
y ahora en este momento no me deja de
atormentar la intriga de la identidad
de esa persona que se arrepintió
poco después del segundo tono
milésimas de segundo...
casi hubiera podido escuchar
cuando colgó la bocina.
Peculiar manera la de hacernos daño
pero quien sabe; tal vez solo fue un número equivocado
algún borracho con el celular en las manos
pudo no haber sido intencional.
Aunque de haber sido...
debió ser una persona que bien sabia mi hora de llegada,
que bien sabia que justo en ese momento
estaría tomando mi café, que bien sabia
que dos tonos eran seguros para colgar inmediatamente
que bien sabia...
¿y si fue ella?
y si en este momento le sudan los dedos y el deseo de cometer
nuevamente esta fechoría la rodea como mi pensamiento
y si es ella?...
¡no me tomara por sorpresa esta vez!
solo con saber que es ella, o no lo es; podre estar
tranquilo, por esta noche...
solo con escuchar su respiración podría jurar que es ella
cuantas veces no la sentí tras de la oreja
cuantas veces no la sentí sobre mis labios
cuantas veces no la escuche sobre mi pecho.
Solo con sentir su oído al otro lado
sabría que es ella, la que tuvo miedo de que contestara
mi padre, la que tuvo miedo de escucharme
decir bueno?
la que esperare esta noche
por que se que ha de llamar...